Feng Shui: armonía y equilibrio con el entorno

Feng Shui significa literalmente viento y agua, y su origen data desde hace más de 3000 años, en la Antigua China, cuando los chinos se percataron del enlace casi mágico que existía y existe entre el ser humano y el medio ambiente que lo rodea. Si el hombre afecta a la Naturaleza, esta a su vez resuena con el hombre.

Feng Shui es la ciencia milenaria que estudia el comportamiento de las energías presentes en el medio ambiente, con el objetivo de conseguir el bienestar, equilibrio y armonía personal.

Todo lo que nos rodea es energía, desde lo más sólido hasta lo más sutil son partículas en vibración constante. Estamos rodeados de un hábitat visible y uno invisible. Nuestro hábitat visible lo percibimos a través de los sentidos, y el hábitat invisible lo percibimos principalmente a través de las emociones… ¿Como me siento yo aquí? ¿Estoy a gusto verdaderamente? ¿Este lugar me transmite paz? ¿Me siento inquieta e incomoda en él?

Buda Feliz en el templo de Lingyin, Hangzhou.

Buda Feliz en el templo de Lingyin, Hangzhou.

Estas son preguntas que deberíamos plantearnos sobretodo en nuestra casa o en los lugares de permanecemos mayormente, como nuestros lugares de trabajo. La energía del medio ambiente donde vivimos o trabajamos, se funde con nuestra energía personal o Chi interior. Ella entra a nuestro cuerpo por medio de los Chakras y a través de los Meridianos llega a nuestra sangre y se transforma en alimento para nuestras células. A su vez, nuestros pensamientos y emociones, que también son manifestaciones de la energía, afectan al Chi del medio ambiente. Hay un intercambio constante entre las energías que nos rodean y nuestro Chi personal. Por lo tanto nuestra casa no es el lugar donde vivimos solamente, forma parte de nosotros mismos. Es el reflejo de lo que somos y de lo que sentimos. Esta es la base del Feng Shui.

Debemos saber que el flujo de la energía positiva o Chi, se desplaza en forma de ondas y suavemente, describiendo curvas. Debe estar siempre en movimiento. Es vigoroso, poderoso y vibrante y transmite esa fuerza a la persona que la recibe.Reposa en lugares tranquilos, donde hay agua limpia, donde hay plantas sanas, y se va deslizando en los ambientes saludables donde hay equilibrio, armonía en las formas y en los colores… (que también son manifestaciones de la energía).

Cuando el ambiente es húmedo, demasiado cálido o muy seco, la energía se corrompe, en los rincones, se estanca, y se transforma en energía hostil, las formas angulosas, los ángulos rectos, las esquinas salientes, cambian el rumbo del Chi, que comienza a desplazarse con mucha rapidez y en línea recta y se transforma en energía letal o Sha Chi.

La mayoría de nuestros problemas en el trabajo, mala salud y enfermedades, rupturas familiares, desastres económicos etc, son causados por la presencia de sha chi o energía negativa en nuestra casa o ambiente de trabajo.

El Feng Shui detecta, destruye, desvía, evita o transforma ese Sha Chi. Su finalidad en mantener el flujo energético positivo o Chi, el mayor tiempo posible, en el ambiente, ayudándolo en su trayectoria curvilínea y suave, utilizando armonizadores, como son las plantas, luces, espejos, móviles de sonido, biombos, etc.

A las energías positivas que tenemos a nuestro alrededor el Feng Shui, las estimula y las potencia, para incrementar en nuestra vida, la prosperidad, el conocimiento intelectual y espiritual, nuestras relaciones laborales o familiares, nuestra creatividad, y mejorar nuestra profesión para que tengamos una vida plena, agradable y armoniosa.

El equilibrio entre el Yin y el Yang, las dos polaridades, las dos fuerzas opuestas, donde una genera a la otra (luego del día viene la noche, después del invierno el verano, la luz le sigue a la oscuridad), es otro de los conceptos básicos que utiliza el Feng Shui. Para equilibrar las fuerzas energéticas de un lugar debe existir un equilibrio entre el Yin y el Yang. Hay espacios más Yang que otros, como la sala de estar de nuestra casa, donde hacemos nuestra vida social, una oficina, un local comercial etc. y hay lugares donde debe predominar la energía Yin, como son los dormitorios, zonas de estudio, lugares de mayor recogimiento. El secreto está en conseguir la dosis exacta de una u otra dentro de un espacio, según las características de cada uno, para lograr el equilibrio y la armonía.

Estudios de Feng Shui

Los cinco elementos chinos, que representan los cinco tipos de movimiento de la energía, conforman otro aspecto fundamental en el arte del Feng Shui. El Fuego, la Tierra, el Metal, el Agua y la Madera, son muy importantes cuando se está hablando de las energías de una vivienda o lugar de trabajo. El comportamiento de estas cinco energías, con sus tres ciclos: generador, destructivo y agotador, pueden utilizarse para potenciar, calmar un exceso, o mantener una energía determinada en cualquier sector de nuestra casa u oficina. La interacción de estos con el ambiente es cambiante y dinámica.

Existe una correspondencia directa entre todos los sectores de nuestra casa y los cinco elementos.

 

Los Cinco Elementos se utilizan para equilibrar las distintas zonas de la casa.

Los Cinco Elementos se utilizan para equilibrar las distintas zonas de la casa.

A través del la utilización del Pakua o Bagua podremos saber cuales son las direcciones asociadas a cada elemento. El Pakua se basa en el “I Ching” o “Libro de las Mutaciones”. Es un diagrama en forma octogonal, donde las energías se mueven en espiral y en el sentido de las agujas del reloj, con las ocho direcciones cardinales. A cada dirección cardinal le corresponde un elemento chino, un trigrama, un número, uno o varios órganos de nuestro cuerpo, uno o varios colores, una forma determinada, pero lo más importante quizás, es que a cada dirección cardinal le corresponde un aspecto, aspiración o clase de suerte que pertenece a nuestra vida. Así que al norte le corresponde nuestra profesión o carrera, al sur, nuestra fama y reconocimiento, al este nuestra familia y salud, al oeste la creatividad y los hijos, al noreste los estudios tanto intelectualescomo nuestro conocimiento interior, al sureste la riqueza y prosperidad, al suroeste las relaciones, y al noroeste los benefactores.

Al sobreponer el Pakua, sobre el plano de nuestra casa o lugar de trabajo, haciendo coincidir los puntos cardinales, podremos localizar que sector de nuestra casa, representa cada aspiración. El potenciar o estimular la energía de un sector determinado, contribuye a mejorar el aspecto de nuestra vida que le corresponde.

Los elementos del entorno tanto urbano como natural, son también básicos a la hora de determinar las energías que afectan nuestro hogar, o lugar de trabajo. La forma de los tejados o edificaciones de los alrededores, los postes de luz, las calles, el tránsito rodado… y los elementos naturales como ríos, montañas cercanas, árboles, terrenos vacíos etc., afectan directamente la calidad energética de un lugar. Según el Feng Shui la edificación debe ser armoniosa con el entorno, debe fundirse en él. Si esto se logra, favorecerá el bienestar de los habitantes de la casa.

Para el Feng Shui el estudio del número natal de los habitantes de la casa, nos permite conocer cuales son sus direcciones cardinales más favorables y también las más desfavorables. El objetivo es intentar obtener el mayor beneficio de las energías más adecuadas para nosotros. Hay que permanecer mientras leemos, comemos estudiamos o trabajamos en nuestras direcciones favorables, para que nos aporten mayor energía, y bienestar tanto físico como emocional e intentar evitar en lo posible, nuestra permanencia en las direcciones desfavorables.

En definitiva, una vez estudiados todos estos aspectos, tendremos los elementos necesarios para hacer cambios en nuestra casa u oficina.

Es importante señalar que detrás de estos cambios debe haber una intención, para que ello tenga mayor fuerza. Si eso se cumple, sentiremos los efectos de un buen Feng Shui casi de inmediato.

Es importante también acompañar estas transformaciones, con una buena alimentación acorde a nuestro número natal y por lo tanto elemento al que pertenecemos. La meditación, ejercicios energéticos, como Chi Kung o el Tai Chi, son parte fundamental a la hora de que las cosas a nuestro alrededor fluyan fácilmente, sin atascos energéticos, se equilibren y funcionen adecuadamente, con serenidad y paz interior, porque el Feng Shui no solo es “el arte de vivir en armonía con el entorno”, sino un modo de vida, que nos envuelve tanto a nosotros mismos, como al medo ambiente en el que vivimos.

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